El Movimiento Pedagógico,

historia, devenires y avatares

Art2 21092022¿Cómo surge? El XII Congreso de FECODE realizado en Bucaramanga en agosto de 1982, aprueba el Movimiento Pedagógico, bajo la consigna “Educar y luchar por la liberación nacional”, la cual expresa una nueva orientación política: la articulación de las luchas por reivindicaciones laborales y por reivindicaciones sociales en el campo educativo, en la perspectiva de una nación soberana. El Congreso lo define como un Movimiento Pedagógico, democrático y popular, es decir, un movimiento social que aborda la actividad del maestro como trabajador de la cultura, como luchador por sus derechos laborales y salariales y como ciudadano democrático, con derechos políticos (1982). (Cárdenas & Boada, 1998 p.6)

Cárdenas (1998) hace énfasis en reconocer como un movimiento sin precedentes en la historia de nuestro país, que convoca a todo el magisterio a confrontar las políticas educativas puestas en marcha en ese momento histórico.

Sus antecedentes, se pueden sintetizar con las voces de sus gestores más relevantes, quienes exponen desde sus propias miradas, los detonantes de su origen, y que continúan latentes hasta hoy, animan a continuar transformando la manera de pensar la educación.

Según Marco Raúl Mejía, el Movimiento Pedagógico surgió de la confluencia de cuatro procesos históricos así: 1) La reforma curricular que se pretendía imponer por parte del Ministerio de Educación Nacional. -2) El auge de los Movimientos Sociales que intentaban construir Proyectos Alternativos. -3) La emergencia histórica de unos sujetos de pedagogía que pugnaban contra los modelos en boga y 4) Con la emergencia de un actor social colectivo que da sentido a ese quehacer.

Así lo reconoce también J. Gantiva S (2) quien afirma que “Lo que hoy se conoce con el nombre de Movimiento Pedagógico tiene una razón de ser, a partir de la imposición de políticas estatales como el “Mapa Educativo” y la Reforma curricular que buscaban “racionalizar” y “mejorar la calidad” de la educación. Con esta mira de control político y pedagógico el estado creó, en efecto, el ambiente propicio para generar un proceso de estudio, investigación y respuestas por parte del magisterio colombiano al punto de desembocar en la idea del Movimiento Pedagógico.

La reforma educativa que proponía el gobierno se fundamentaba en los principios de la psicología conductista y reducía el maestro a ser un simple “administrador de currículo”, pensado, organizado e impuesto por “los técnicos del ministerio de educación” quienes obsesionados por el cumplimiento de “objetivos instruccionales”, negaban la voz y el pensamiento a los maestros, reducían el proceso de aprendizaje al cumplimiento de objetivos “observables” predeterminados por la Tecnología educativa y el diseño instruccionales (TEYDI) así como también centraban la enseñanza en la transmisión fiel de contenidos.

La pedagogía quedaba “enrarecida” por estos efectos “cientificistas”, desarticulada conceptualmente, subordinada a la psicología y reducida a una simple metódica de programación y diseño de un libreto que todo maestro debía cumplir. El maestro desconocido como trabajador de la cultura y despojado de su papel político y el niño reducido a lo que sobre él enseñaba la psicología de la conducta con algunos asomos del desarrollismo de Piaget. Las Instituciones fueron tomadas por la Administración Educativa como nueva ciencia de la educación que a través de normas y decretos exhaustivos y prolijos les prescribía desde fuera lo que tenían que hacer y cómo debía hacerse. (Tamayo, 2006, p.1, 2).

Devenires y avatares desde lo regional y local

Después de las experiencias acumuladas en la anterior década, a la cual se ha denominado en ésta investigación, movimiento pedagógico, donde participan más de 900 docentes y unas 40 instituciones, nos centramos en la caracterización de los resultados del trabajo realizado en el sur-oriente de la ciudad de Pasto y en particular en de la sistematización teórico-práctica del trabajo en el aula realizado en las instituciones educativas del sector oficial: “Santo Sepulcro”, “12 de Octubre” y “Santa Bárbara” con la participación de 45 docentes, surge el diseño y conceptualización del modelo: “Construcción de Currículos Holísticos e Interdisciplinarios por Competencias, donde los fundamentos del pensamiento complejo ya eran parte de su estructura conceptual y cuya sistematización se socializó en las demás instituciones del sector, beneficiando a comunidades de los estratos 1 y 2, y por lo tanto con alta vulnerabilidad social, económica y cultural y respondiendo de manera crítica a los lineamientos curriculares por competencias, los estándares y los procesos de evaluación de estudiantes.

Este primer modelo, que de manera dialógica emerge de la cotidianidad de la escuela se condensa en documentos o ensayos socializados en eventos y grupos de investigación de la Universidad de Nariño: Grupo interdisciplinario para la enseñanza de las ciencias (GIPEC); grupo de investigación en docencia universitaria (GIDU) y actualmente en el grupo interdisciplinario de ciencias del lenguaje (GICIL).